miércoles, 25 de febrero de 2015

Crápula.

Me gustaría que brindáramos hoy por los domingos
que se han vuelto universales,
causados por sábados de borrachera y malas compañías en los peores bares.
Quiero que mueras y revivas
 cada noche
 por mis andares
de esos que hacen volver la vista a cualquier alma perdida,
errante de esta ciudad plagada de callejones sin salida.

Recuerda cuando llorábamos porque nos rompían
y danzaban sobre los trocitos de lo que quedó
pero pese a ello
seguimos saliendo cada noche a vendernos al mejor postor
e intentábamos engañarlos, (o engañarnos)
diciendo que nunca funcionamos bien en eso del amor.
¡Qué curiosa la vida!
Nuestras copas cada vez están menos llenas
y nuestras almas más vacías.
Y antes de decidirte a olvidarme trata de recordar
que no solo eran las mías,
esas ganas locas que tenías
de comerme a bocados en cualquier sucio portal de Gran Vía.
Venga, no te vayas, que vamos a brindar por esas crápulas
de excesos de versos, métrica y poesía.
O no, mejor, brindemos por esas noches en las que me moría
cuando tu sonrisa se pronunciaba,
me envolvía
y decía:
"Yo soy tuyo, y tú eres mía."

lunes, 1 de diciembre de 2014

A la deriva

Nadie te enseña el arma del delito,
a romper el mito de las mariposas en tu estómago.
Nadie te advierte de los efectos secundarios, ni de que su olor se acabará yendo del armario.
Aprendes a esconder el hacha de guerra en tu propio costado,para que no sea él el herido y acabas tú sangrando.
Desangras noches como estay explotas tu pecho en un folio,
Te llenas la copa, vacías tu alma.
Piensas: "La siguiente vez, me lo tomaré con más calma".
Sueñas un final alternativo,escribes tu propia versión de la historia, y te das cuenta que no hubo victoria ni vencidos.
Sólo dos corazones vendidos al latido de otra persona.
Te olvidas de que la cura es el olvido,que todo ha sido otro episodio,
que del amor al odio hay un solo paso, pero en nuestro caso, es caer al precipicio.
Te preguntas por qué la poesía en lugar de reconstruirnos, nos convierte en las ruinas de la métrica.
Por qué la música ha dejado de sonary tú ya no me sacas a bailar en mitad de nuestro desastre.
Quiero que te aprendas cada uno de los lunares de mi espalda.
Tengo una línea de ellos que parecen una cuerda segura, te dejo agarrarte a ella cuando todo se derrumbe.
Quiero que claves tu bandera en cada uno de los huesos de mi columna vertebral, que conozcas los lunares que sujetan una de mis clavículas y que parecen querer encuadrar donde encajaría tu boca a la perfección, quiero que los conquistes a besos.
Quiero que hagas llover entre mis piernas cien diluvias por minuto, quiero ser un náufrago agarrándose a tus costillas como si fuera una madera en mitad del océano,que nos quitemos la sed a gemidos.
Quiero que los botones de mi camisa sean
tus peores enemigos,y la cremallera de mi pantalón un tobogán amis suspiros.
A ver sí te enteras,
Quiero, te quiero.
Y lo quiero todo contigo.
Pero yo buscaba una persona que no quisiera perderme, sino perderse conmigo.
Alguien que disfrutara de mi desastre y formara parte de mi baile.
Me colgué un cartel en el pecho que decía:
"Se busca corazón dispuesto a romperse con el mío
y aprenda a querer sobre los cristales. Busco sonrisa que quiera desgastar sus labios a besos,
que se rompa los dientes por mis caderas.
Una boca que se pierdasi no le orienta mi lengua.
Busco alguien que me encuentrecuando ando perdida y que me muestre que todo mapa que
necesito está entre sus piernas."
Ojalá no me dejaras ir como haces siempre,
porque va a llegar diciembre,
y tal y como venga el fríote darás cuenta de que no fue mío lo que acabó esto para siempre.
Pero es que llega el momento
en el que te cansas de ver pasar trenes
una y otra vez, y quieres que,
de una vez por todas,
te esperen a tí y te digan:
"Personas como tú sólo pasan una vez en la vida y yo,
no voy a perderte".

Quería cerrar el día de hoy con un poema de la gran Loreto Sesma, y aqui lo tenéis.
Muy yo. Muy de siempre.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Si decido quedarme.

A veces, cuándo nos damos cuenta de lo lejos que hemos llegado, solemos asustarnos.
Le damos al play a una balada triste que nos inunda por dentro y frenamos. Tememos seguir avanzando, el precipicio está demasiado cerca y nuestros pasos ya no son firmes.
Está bien tener miedo. El miedo significa que tememos perder algo que tuvimos, algo que realmente disfrutamos. Eso que esta en lo más hondo de nosotros.
El miedo no es fácil de llevar y más cuando estamos paralizados por el.
Solo necesitamos un empujoncito, que alguien nos pida por favor que nos quedemos, porque a veces la única razón por la que hemos emprendido nuestro viaje es porque nadie nos dijo "Quédate. Te necesito."
Quizás sea una locura pensar en que alguien tenga el poder de atarnos a un lugar y a unas emociones tan concretas, pero es así.
Cuando vivimos las cosas tan intensamente que no podemos dejar de repetirlas en nuestra cabeza, con el compás de aquello que nos hizo felices un día. La forma en que el sol brillaba al son de nuestras risas.
Ojalá pudiera volver allí, a las mañanas en las que no había más alegría que la de verte cantar tus canciones mientras simulabas tocar una bateria imaginaria. Y yo estaba allí, enfrente, mirándote, maravillandome de lo absurdo que era todo. De lo mucho que necesitaba almacenar esa imagen tuya en mi mente, por si llegaban días como hoy. Días que siempre supe que llegarían, en los que tu ya no estabas aquí iluminando toda la habitación.
Gracias por hacer que eligiera bien, por no permitirme caer al precipicio y cogerme en brazos porque mis pies no quería seguir avazando.
Te agradezco que no te fueras y me permitieras a mi elegir, aunque eligiera mal.
Te agradeceré siempre que llenaras mis días y que me permitieras quedarme conmigo misma.



Tu me entiendes.

jueves, 23 de octubre de 2014

Y a veces, el tiempo corre, y otras eres tu a quien tiene que alcanzar.

Querido diario:
Hoy, 23 de Octubre de 2014 me he dado cuenta de dos cosas:

La primera: No se que estoy haciendo realmente con mi vida. No se hacia donde me lleva el mar embravecido en el que se ha convertido mi mente. No se a donde espero que me lleve, y lo que es peor.. Ni siquiera se si quiero llegar a algún sitio, y, si alguien que me aprecie, me estará esperando en algún puerto.
Se que no me estás entendiendo, se que yo y mi uso de las metáforas vamos muy atrasados con respecto al mundo "real" en el que vivimos, y que, por cierto, últimamente detesto. 
Solo pretendo desahogarme, perderme entre estas lineas para no volver a escuchar "te quieros" que nunca costaron más que dos besos, ni perdones" que nunca salieron del corazón sino de la entrepierna.
A veces no es fácil sentirse incomprendida, es incómodo. Hablo de esa sensación que te entra cuando te das cuenta de que este no es tu sitio, de que no encajas por alguna razón y de que en algún recóndito lugar del planeta alguien si te esta haciendo un sitio en su sofá y preparándote un café porque sabe que no tardarás en llegar.
No se si me explico con claridad, aunque supongo que no.
¿Te puedo ser sincera? Sí, claro que puedo, me estoy autoescribiendo a mi misma. (Y si, acabo de inventar una nueva palabra) Nunca quise encajar, siempre buscaba ser diferente, tener algo que me distinga de los demás. El problema es que, como ya he dicho antes, últimamente tengo una sensación muy fuerte de desentonar, de que me he alejado demasiado de lo real, del mundo en el que vivo. Es como si yo vistiera de amarillo chillón en un mundo en blanco y negro. Y supongo que estoy esperando que alguien venga a sacarme de aquí, o yo que sé, a desentonar conmigo.
La segunda cosa de la que me he dado cuenta hoy es de que no se querer.
O bueno, si se, pero no se querer bien. Siempre lo hago a medias, o no lo hago, que es más fácil.
¿Quién lo diría,eh? Una chica tan complicada como yo buscando hacer las cosas fáciles, ¡Cómo si me gustara! Que locura...
Supongo que la cualidad de amar se adquiere con los años y la experiencia, pero yo sigo sumando años y experiencia y cada vez se me da peor eso de querer.
Supongo que toda esta historia viene fuertemente ligada al hecho de que siempre he relacionado toda esa bobada del amor con el dolor, y que desde que me hicieron daño, no he vuelto a abrir mi corazón a cualquier pirata dispuesto a llevárselo con el a recorrer mundo.
Es curioso que este aquí quejándome cuando he hecho más daño que bien, pero si, merezco quejarme de vez en cuando y ¡Qué cojones! Merezco echar de menos que me quieran, e intentar hacerlo yo, aunque solo sea por sentirme viva otra vez. Como esa vez. La primera vez. 
Y probablemente la única.

lunes, 29 de septiembre de 2014

"Espero que este amor adolescente dure eternamente"

A veces, solo necesitamos un empujoncito para recordar lo que una vez nos hizo feliz.
Yo, personalmente, os dejo este vídeo, que fue mi "empujoncito" para no olvidarte, para recordar que un día me hiciste feliz, y que al fin y al cabo eso es lo que realmente permanece.
Ha pasado más tiempo del que me gustaría pensar que ha pasado, y mentiría diciendo que te he recordado cada día, pero más mentiría diciendo que ya he sido capaz de dejarte atrás, de olvidarte, de cerrar nuestro pequeño gran libro que en tan poco tiempo escribimos.
Es curioso, ¿verdad? Como a veces tenemos que dejar partir aquello que queremos porque no funciona, porque realmente nunca lo hizo, porque estábamos destinados al fracaso desde el primer minuto y pese a ello nos tiramos a la piscina, nos enamoramos locamente, nos perdimos el uno en el otro y tuvimos la esperanza de que bastaría.
No bastó, lo sabes tan bien como yo, pero al igual que sabes eso, sabes que entraste en el libro guiness de mis errores preferidos, de aquellos que jamás dudaría en repetir.
Solo quería decirte que me acuerdo, que te recuerdo. Que te echo de menos, que echo de menos tu risa y tus gritos, tus ganas de matarme pero finalmente tu curiosa forma de perdonarme cualquier cosa.
Espero que estés bien y ojalá volvamos a encontrarnos.
Mi pequeño para siempre que nunca floreció.
Te quiero.

martes, 16 de septiembre de 2014

EnamorMIERDA.


¿Os acordáis de aquella vez que os enamorasteis por primera vez?
Si, esa. Cuando todavía erais niños sin ningún tipo de idea de lo que estabais haciendo o donde os estabais metiendo, porque de haberlo sabido, el 90% de nosotros no nos hubiéramos metido en algo así.
Me incluyo porque como todos vosotros, yo también me enamoré hasta el fondo una vez. Sin pensar en los contras que superaban por partida doble a los pros, tirándome de cabeza a una piscina vacía.
Es gracioso porque han pasado muchos años desde entonces, y como los abuelos dirían "ha llovido mucho" pero sin embargo me sigo acordando de como olía, de esos hoyuelos que le salían en las comisuras cuando reía y de como le brillaban los ojitos cuando me miraba.
Se que aquello acabó, es más, he podido comprobar que ya no quedaba nada, que es cierto eso de que con el tiempo las cosas se acaban superando porque tras tantos años, no queda ni la mitad de lo que hubo.
Pese al daño, a las horas y horas de lamentaciones encerrada entre las cuatro paredes de mi habitación, debo serle agradecida, porque si algo me enseñó es que nunca hay que querer más, porque el que quiere más, siempre pierde y por eso quizás oigáis muchas veces mi nombre asociado a la palabra "frialdad".
Desde entonces añadiré que me ha ido bien, que he conocido otros chicos, incluso me he vuelto a enamorar a pesar de que lo creía imposible, per.. ¿Sabéis que os digo? Que a pesar de no ser lo mismo del principio, pese a haber pasado el tiempo y pese a haberme tratado mejor que el mil personas, nunca he vuelto a querer igual.
Y mucho me temo que no volveré a hacerlo.